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Emisión

25 Aniversario de la Última Expedición Ambulante de Correos

  • Fecha de emisión: 14/09/2018
  • Procedimiento de Impresión: Offset + troquelado
  • Papel: Autoadhesivo
  • Tamaño del sello: 81.8 x 28.8 mm
  • Efectos en pliego: 16
  • Valor postal de los sellos: 1.35 €
  • Tirada: 180.000

AMBULANTES

25 aniversario de la última expedición ambulante de Correos

 

Parece que fue ayer, cuando el 30 de junio de 1993, partía de la madrileña estación de Chamartín, la que iba a ser la última expedición ambulante por ferrocarril de Correos en España, y en cambio han pasado veinticinco años. Los que la filatelia española conmemora con la emisión de este sello, homenaje a aquel servicio de transporte de correspondencia y especialmente, a aquellos hombres y algunas mujeres que se hicieron cargo de él y lo hicieron posible, contra viento y marea.

Porque, desde las primeras expediciones ambulantes, allá por septiembre de 1855 entre Madrid y Albacete, el trabajo de los empleados postales no fue en absoluto cómodo o fácil. Labores de carga y descarga en las estaciones, la clasificación de la correspondencia en tránsito, la entrega formalizada en destino durante largas jornadas nocturnas sufriendo el traqueteo incesante del tren, en un tiempo en el que el vapor era la energía que movía el mundo.

Los coches y furgones postales han recorrido millones de kilómetros de nuestra geografía; coches que serie tras serie, con sus características propias y sus transformaciones, han ido dejando un reguero de noticias deseadas allá por donde pasaban. Allí todos miran; con ansia suspiran… ¡suspiran con ansia! ¡con más ansia miran al coche más feo! Pero al que más quieren: ¡al coche correo! El tren satisfecho, buscando otra aldea, se va, pitorrea… qué bien lo definía Froilán Cete, seudónimo de un ambulante, en el Heraldo Postal de 1908.

Frío en invierno, calor en verano, falta de higiene, espacios reducidos, peligrosidad, que a veces terminaba con la propia muerte. Con el tiempo, las condiciones del trabajo se fueron suavizando, incorporándose los avances de la modernización: alumbrado y calefacción eléctrica, cocinas, literas y duchas, que formaron un nuevo decorado del interior del coche correo.

Vidas partidas, vidas paralelas, amigos, e incluso amores en cada estación, como en la canción de Rafael de León: Volverán las oscuras golondrinas, en mi balcón sus nidos a colgar, pero aquel ambulante de Correos, aquel no volverá...

Por ello, Correos nos lo devuelve en un sello, en el que puede contemplarse el exterior de un coche postal de la serie 1500 en el anverso y, en el reverso, el interior del mismo,  donde el ambulante, las sacas y sus enseres forman una visión ya inexistente.

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