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MILENARIO DE LA MUERTE DE ALMANZOR; 1: Motivo alusivo

  • Data de emisión: 25/10/2002
  • Procedemento de Impresión: Huecograbado
  • Papel: Estucado, engomado y fosforescente
  • Tamaño do selo: 40,9 x 28,8 mm. (horizontal)
  • Efectos en prego: 50
  • Valor postal dos selos: 0,75 €
  • Tiraxe: 1.200.000
  • Dentado: 13 3/4

21020021

La emisión de un sello viene a conmemorar el Milenario de la muerte de Almanzor, uno de los personajes esenciales de nuestra historia. Artífice y protagonista, en parte, del esplendor político, militar, económico y cultural de al-Andalus durante el siglo X, época histórica en la que el Islam peninsular llegó a ser reconocido como potencia política ante el resto del mundo. Está la vida de Abu Amir Muhammad ibn Abi Amir al-Ma´afiri llamado Almanzor (Torrox, Almería 940) rodeada de innumerables mitos y controversias. Se sabe que sus días transcurrieron durante el período final del califato de Córdoba. Fue en esta ciudad donde obtuvo una completa formación en leyes y letras. De hecho, su valía intelectual no pasó inadvertida pues, tras ejercer de escribano público, fue nombrado por al-Hakam II administrador del patrimonio de sus hijos. Almanzor pronto se ganó la protección de la favorita del Califa quien influyó en su nombramiento de director de la Ceca, tesorero, juez y prefecto de la ciudad de Córdoba. En el año 972 fue designado intendente del general Galib, jefe de los ejércitos, con cuya hija se casó. Tras obtener del califa Hisam II autoridad plena fue erigido gobernante y soberano de al-Andalus. Almanzor, después de reorganizar el ejército, impulsó la guerra santa contra los territorios cristianos del norte peninsular, realizando, en apenas dos décadas, más de cincuenta expediciones. Regresó a Córdoba en el 981, después de su victoria en el castillo de San Vicente, cerca de Atienza. En la ciudad califal adoptó el título de al-Mansur Bi-Llah (el Victorioso por Alá), castellanizado como Almanzor. En el año 1002, durante su campaña en la Rioja, saqueó el monasterio de San Millán de la Cogolla. A su vuelta a Córdoba, enfermo, falleció en Medinaceli durante la noche del 10 al 11 de agosto. En el siglo X la ciudad califal conoció su máximo esplendor. La Mezquita, cuya imagen del interior reproduce el sello junto a una silueta de Almanzor, iniciada por Abd al-Rahman I en el año 780 y ampliada por sus sucesores, también conoció la intervención de este mítico gobernante y soberano de al-Andalus. Fue ampliada en ocho naves más destinadas a la oración y en su patio llegando a ser además de la mezquita más grande de la ciudad califal, el más importante santuario del Islam occidental. La emisión de un sello viene a conmemorar el Milenario de la muerte de Almanzor, uno de los personajes esenciales de nuestra historia. Artífice y protagonista, en parte, del esplendor político, militar, económico y cultural de al-Andalus durante el siglo X, época histórica en la que el Islam peninsular llegó a ser reconocido como potencia política ante el resto del mundo. Está la vida de Abu Amir Muhammad ibn Abi Amir al-Ma´afiri llamado Almanzor (Torrox, Almería 940) rodeada de innumerables mitos y controversias. Se sabe que sus días transcurrieron durante el período final del califato de Córdoba. Fue en esta ciudad donde obtuvo una completa formación en leyes y letras. De hecho, su valía intelectual no pasó inadvertida pues, tras ejercer de escribano público, fue nombrado por al-Hakam II administrador del patrimonio de sus hijos. Almanzor pronto se ganó la protección de la favorita del Califa quien influyó en su nombramiento de director de la Ceca, tesorero, juez y prefecto de la ciudad de Córdoba. En el año 972 fue designado intendente del general Galib, jefe de los ejércitos, con cuya hija se casó. Tras obtener del califa Hisam II autoridad plena fue erigido gobernante y soberano de al-Andalus. Almanzor, después de reorganizar el ejército, impulsó la guerra santa contra los territorios cristianos del norte peninsular, realizando, en apenas dos décadas, más de cincuenta expediciones. Regresó a Córdoba en el 981, después de su victoria en el castillo de San Vicente, cerca de Atienza. En la ciudad califal adoptó el título de al-Mansur Bi-Llah (el Victorioso por Alá), castellanizado como Almanzor. En el año 1002, durante su campaña en la Rioja, saqueó el monasterio de San Millán de la Cogolla. A su vuelta a Córdoba, enfermo, falleció en Medinaceli durante la noche del 10 al 11 de agosto. En el siglo X la ciudad califal conoció su máximo esplendor. La Mezquita, cuya imagen del interior reproduce el sello junto a una silueta de Almanzor, iniciada por Abd al-Rahman I en el año 780 y ampliada por sus sucesores, también conoció la intervención de este mítico gobernante y soberano de al-Andalus. Fue ampliada en ocho naves más destinadas a la oración y en su patio llegando a ser además de la mezquita más grande de la ciudad califal, el más importante santuario del Islam occidental.

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